martes, 4 de enero de 2022

Sobre la creación de estrategias coherentes: activistas que luchan por la realidad del sexo, Jennifer Bilek, 3.1.22

 



En el famoso libro, El arte de la guerra, el escritor Sun Tzu, escribe:


"Los guerreros victoriosos ganan primero y luego van a la guerra, mientras que los guerreros derrotados van a la guerra primero y luego tratan de ganar".


No basta con que los activistas que luchan por la realidad del sexo contra el marketing anti-realidad de la industria de género adopten un enfoque multifacético y acepten que tenemos diferentes fórmulas de resistencia. Una estrategia efectiva tiene que tener alguna línea de base de aceptación en enfoques que reflejen por lo que estamos luchando, o corremos el riesgo de volvernos inconsistentes e ilógicos.


Parte del problema en la lucha contra la industria de género que niega la realidad es que no tenemos líderes en diferentes organizaciones que se reúnan para hacer un balance de las acciones, para evaluar y formular estrategias y tácticas que puedan adaptarse a diferentes aspectos de la lucha.


Lo que es más, debemos tener claro qué es y qué no es el "transgenerismo".


Las personas "transgénero" no existen. "Transgénero" es una campaña publicitaria del complejo tecnomédico (TMC) que crea la ilusión de que hay un subconjunto de la humanidad que no es ni hombre ni mujer, para comercializar medicamentos, cirugías, suministros quirúrgicos, clínicas especiales, cirujanos especiales, investigación y la esterilización de jóvenes que van a necesitar atención médica durante el resto de sus vidas. Estos hombres y mujeres jóvenes también dependerán de la tecnología reproductiva en el futuro. Os presento a Big Fertility. Además de haber escrito sobre las raíces de la industria de género en el TMC, he escrito recientemente sobre corporativistas que canalizan dinero a clínicas de género y simultáneamente invierten en el desarrollo de la fertilidad.


Las identidades médicas son un producto, "transgénero" es una marca y la bandera "transgénero" es un logotipo. La bandera "trans" representa a las personas lo mismo que el logotipo de Nike representa a las zapatillas de deporte.


"Transgénero" surgió de "transexual", que tampoco es una subcategoría de la especie humana, sino un grupo de personas que elige un conjunto específico de medicamentos y operaciones comercializados para proporcionar una ilusión o saciar un deseo. "Transgenerismo" es el mejor de los anuncios, ya que amplía el ancho de banda de las personas que van a escoger los medicamentos y las operaciones. El grupo demográfico de marketing ya no es solo hombres adultos, sino adolescentes y niños, lo que lleva a la explotación de TMC hacia el futuro. También amplía el ancho de banda de los tipos de cirugías que se ofrecerán, como la anulación o las variaciones no binarias. Atacar la premisa del "transgenerismo" sería una buena estrategia general para los activistas a favor de la realidad.


Los vínculos con el TMC que actualmente se ignoran pueden revelar lo que otros no ven, lo que está siendo tapado por una narrativa de derechos humanos, si dejamos las conexiones claras. Es obvio que cientos de clínicas de género para niños que están surgiendo en todo el mundo en menos de una década van a beneficiar al TMC, puesto que estos niños están siendo esterilizados. Señalar esto constantemente a la gente ayudaría a otros a entender el negocio que realmente es. Mostrar a la gente por qué las mujeres están siendo silenciadas, vilipendiadas y nuestro poder social borrado, tendrá más impacto si hacemos las conexiones con la explotación industrial preparada para una toma de control tecnológico de nuestras capacidades reproductivas. Así es como se sofocó la epidemia de opioides. La familia Sackler quedó expuesta, junto con el negocio de TMC y el daño que se estaba haciendo. Los que invierten en el TMC, que están detrás de la industria del género, también tienen nombres que deberíamos repetir.


Un documento recientemente filtrado del Transgender Law Center (TLC), que está financiado por la ONG LGBT más grande del mundo, que impulsa la ideología de género a nivel mundial, exhibe a lo que nos enfrentamos: personas que están organizadas, que han evaluado estrategias para ganar y ahora van a cambiar sus tácticas porque no son efectivas para lo que quieren lograr. Debemos llamar la atención no solo sobre lo que dice el documento, sino sobre quien lo ha financiado: Stryker Medical, una corporación médica multimillonaria, a través de la Fundación Arcus; el contexto es muy importante.


Muchos grupos que luchan contra la industria del género todavía ceden la plataforma a personas que se apropian del cuerpo del sexo opuesto y los están posicionando como aliados dentro de sus organizaciones. Apropiarse del cuerpo del sexo opuesto es el pináculo de la cosificación sexual, tratando a los demás como si su realidad sexuada fueran partes que se pueden comprar en un catálogo de Sears. Esto nunca hubiera sucedido en una sociedad en la que aún no se hubieran reducido a las mujeres a objetos sexuales en las industrias del porno, la prostitución y la subrogación. Estos individuos, por muy amables que sean y por muy bien que caigan, deben estar al menos a cien kms de cualquier organización o individuo que luche contra la industria del género porque son un ejemplo vivo del problema (la ilusión que comercializa el TMC). No significa que no tengan nada que ofrecer al mundo, o que nadie deba hacerse amigo de ellos, o que todos los odien, pero es una táctica horrible cederles la plataforma en un movimiento cuyo objetivo es derribar la industria del género. Esto es cierto por muchas razones, una de ellas es que está enviando un doble e incoherente mensaje a aquellos a quienes estamos tratando de llegar.


Los activistas que luchan contra la industria del género a menudo caen en el uso del lenguaje utilizado por el TMC para anunciar sus medicamentos y operaciones. Decimos: "atletas transgénero", "personas transidentificadas", "transfóbicas", en lugar de reformular las preguntas que se nos hacen en entrevistas que rechazan la premisa de que "trans" son personas. Nadie ES "trans". La gente paga operaciones y compra medicamentos que prometen una ilusión. La adopción de términos tales como performer del sexo opuesto, performers del sexo médico u otras variaciones que no usan el lenguaje de nuestro oponente, debe discutirse, evaluarse, probarse para determinar su efectividad al discutir las personas que realizan estas compras. No son un tercer sexo. Son personas que toman la decisión de comprar medicamentos y de pagarse operaciones específicas para validar una ilusión. Ellos eligen hacer eso por una multitud de razones. No son un grupo coherente de individuos.


En lugar de señalar la mayor fuerza física de los hombres cuando se discute el tema de los hombres en los deportes femeninos, que todos ya saben, podríamos preguntar: ¿Quién decidió estos cambios y por qué? ¿Por qué las sociedades de todo el mundo están cambiando rápidamente por una pequeña parte de la población que compra medicamentos y se paga operaciones? ¿Quién financia estos cambios y por qué? Llamar la atención sobre las personas que deciden tomar medicamentos y someterse a operaciones, pone la responsabilidad de su exclusión del deporte que les corresponde por su sexo en ellos mismos. Las decisiones/elecciones tienen consecuencias.


Hacer las preguntas correctas, en lugar de responder a las equivocadas, puede poner a nuestros oponentes a la defensiva en lugar de poner a las mujeres en la tesitura de tener que explicar por qué nuestros derechos son importantes. Esta es una habilidad que requiere planificación y práctica considerables. Estoy ofreciendo sugerencias, pero esto no puede reemplazar un esfuerzo coordinado de un amplio electorado para crear estrategias exitosas. ¿Cómo evitar los términos establecidos por nuestros oponentes? ¿Cómo ayudar a otros a entender lo que está sucediendo? ¿Qué va a obligar a nuestros oponentes a participar en el debate con nuestras condiciones, en lugar de dejarnos llevar a conversaciones improductivas?


Esto es lo que Sun Tzu quiso decir cuando escribió "Los guerreros victoriosos ganan primero y luego van a la guerra".


Si a la gente se le puede vender la idea de que los hombres pueden ser mujeres y de que el sexo no es real, otras personas con un poco de contexto pueden entender que el ataque a las mujeres es una colonización corporativa, una toma de control tecnológica de la reproducción humana con fines de lucro y que los niños están para que las empresas médicas saquen provecho de ellos.

¿Qué es más creíble?


¿Que miles de millones de años de evolución que conducen al dimorfismo sexual humano se hayan equivocado, o que la especulación corporativa del complejo tecno-médico, que se espera que alcance los diez billones de dólares este año, está abriendo mercados con el sexo humano?


Cuando la gente se dé cuenta de verdad de lo que está en juego, que esta lucha no se trata de un grupo marginado de personas, sino de la deconstrucción industrial del sexo humano con fines de lucro, se organizará y actuará y ganaremos.

Artículo original

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Hombre violador de menores recluido en cárcel de mujeres. Anna Slatz, 22.5.22

(Traducido por @ReduxxMag , que ahora tiene una sección en español, en el blog con su permiso) Un hombre auto – identificado como trans quie...